El correo
Lee lo que entra, separa lo que necesita respuesta de lo que no, y te deja los borradores escritos con tu forma de hablar. Tú los repasas y los mandas.
Qué es un agente de inteligencia artificial aplicado a un negocio pequeño, qué tareas puede llevar de verdad —el correo, las facturas, el contenido, el seguimiento de clientes— y cómo se montan en el Intensivo de Modo Fácil, en Madrid, en un día.
La diferencia entre preguntar y delegar.
Usar una IA es escribirle, leer lo que te contesta y copiarlo a donde haga falta. Sigues trabajando tú: la IA te ahorra el rato de redactar, pero el recado lo haces igual.
Un agente es lo otro. Es la misma IA, pero conectada a tus cuentas y con permiso para actuar: entra en tu correo, mira tu calendario, escribe en tu web, prepara el borrador y te lo deja hecho. Tú revisas y das el visto bueno.
La palabra suena a ciencia ficción y no lo es. Lo que hay detrás son dos cosas nada misteriosas: conexiones (que la IA pueda entrar donde están tus cosas) e instrucciones (que sepa cómo trabajas tú y qué hacer sin preguntarte cada vez).
Lee lo que entra, separa lo que necesita respuesta de lo que no, y te deja los borradores escritos con tu forma de hablar. Tú los repasas y los mandas.
Un mes de publicaciones decidido de una vez, escrito con tu voz —no con la voz de plantilla que se reconoce a un kilómetro— y programado para que salga sin que tú te acuerdes.
Quién te escribió y no contestaste, qué presupuesto está sin respuesta, qué cliente lleva tres meses sin aparecer. Lo que se pierde por no tener a nadie mirándolo.
Un agente necesita tres cosas, y ninguna es saber programar:
Escríbeme por WhatsApp y te digo qué fechas quedan libres. Antes del día te mando el Cuestionario, que es lo que me permite montar la jornada alrededor de tu negocio en vez de darte un curso genérico.
Esto se usa en las dos jornadas. Aquí están las dos y cómo se decide.